Porque el amor por tu familia se demuestra también con previsión
Un seguro de vida no es un gasto, es una inversión en el futuro de quienes dependen de ti. Cubre deudas, gastos funerarios, educación de los hijos y el costo de vida del hogar, evitando que un momento difícil se convierta en una crisis económica.
Un capital asegurado que se entrega a tus beneficiarios para cubrir deudas, hipoteca, gastos del hogar y la educación de tus hijos.
Si una enfermedad o accidente te impide trabajar de forma definitiva, recibes el capital asegurado en vida para mantener tu calidad de vida.
Diagnósticos como cáncer, infarto o insuficiencia renal pueden activar un pago anticipado para costear tratamientos sin agotar tus ahorros.
Algunos planes combinan protección con ahorro, generando un valor en efectivo que puedes rescatar o usar como complemento de retiro.
Encuentra el plan que se adapta a tu etapa de vida
Cobertura por un periodo definido (10, 20 o 30 años). Ideal para proteger a tu familia mientras los hijos crecen o terminas de pagar tu hipoteca.
Protección de por vida con prima fija. Incluye un valor en efectivo que crece con el tiempo y puede complementar tu retiro.
Combina protección con una cuenta de ahorro. Una parte de tu prima se invierte y genera rendimientos que puedes rescatar en vida.
Pago anticipado al diagnóstico de enfermedades críticas como cáncer, infarto o ACV, para costear tratamientos sin liquidar tu patrimonio.
Liquida el saldo de tu crédito hipotecario en caso de fallecimiento, para que tu familia no pierda el hogar.
Cubre los gastos de servicios funerarios para que tu familia no enfrente ese gasto en un momento de duelo.
A menor edad, menor prima y mayor cobertura. No esperes más.
Cotizar ahoraResolvemos tus dudas sobre el seguro de vida
Cuanto antes, mejor. La prima mensual se calcula en función de la edad y el estado de salud al momento de contratar. A los 30 años puedes pagar hasta un 60% menos que a los 50 por la misma cobertura.
Puedes designar uno o varios beneficiarios y asignar a cada uno un porcentaje del capital asegurado. También puedes establecer beneficiarios secundarios en caso de que el principal fallezca antes que tú.
La mayoría de las pólizas excluyen el suicidio durante los primeros dos años de vigencia. Pasado ese periodo, generalmente queda cubierto. Es importante leer las condiciones particulares de cada póliza con tu asesor.
Dependiendo del tipo de póliza y el tiempo que llevas pagando, la cobertura puede suspenderse, reducirse o convertirse en una póliza saldada por un monto menor. Tu asesor te explicará las opciones antes de que eso ocurra.
Sin letras chiquitas. Un asesor real te acompaña en cada paso.